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Desde la mano izquierda: Violencia en mujeres jóvenes

Claudia Almaguer

Fuente: SemMéxico

SemMéxico. 05 de septiembre 2020.- En la pasada entrega de esta columna se hizo mención del feminicidio de Danna Reyes en Baja California a raíz de las declaraciones del Fiscal de esa entidad quien manifestó ante la prensa que: “la niña pues también traía tatuajes por todos lados” lo que con voluntad o sin ella, minimiza la gravedad del suceso, es decir, deja de lado que Danna fuera una niña de 16 años a quien golpearon e hirieron causándole la muerte para luego quemar su cuerpo y arrojarlo en un lote baldío.

Desafortunadamente este tipo de gestos en los que se culpa a las mujeres de los crímenes que se cometen en su agravio mediante el uso de estereotipos de género son propios y cotidianos de las autoridades mexicanas. Si hay un asunto de violencia familiar dirán: -bueno, pero usted que hizo para que se molestara el marido- Sí se trata de un delito sexual la pregunta será que traía puesto, porque andaba sola a tal hora en la calle o porque bebió alcohol. Inclusive si es como en este caso, un feminicidio tal parece que traer tatuajes fuera de algún modo, motivo legítimo para ser cruelmente asesinada y no merecer acceso a la justicia.

Pero además es que entendemos poco y mal a la juventud. En la semana anterior platicaba de esto con un grupo de hombres y mujeres en este rango de edad pertenecientes a un colectivo denominado Dream Louder (https://www.facebook.com/wearedreamlouder/videos/680249192571587) y aunque el tema principal fue la violencia de género en el contexto de la pandemia en San Luis Potosí, en algún momento también abordamos las formas en que las mujeres jóvenes están siendo agredidas.

Precisamente, ante la creencia de que para evitar ser víctimas de cualquier forma de violencia las jóvenes tendrían que dejar de andar en la calle o de vestirse de cierta manera se confronta la realidad actual donde muchas de ellas están en su casa y eso no ha disminuido la incidencia delictiva en delitos como la violación o el abuso sexual, porque lo que traiga o no puesto la víctima es absolutamente irrelevante, ninguna es culpable del delito que padece, lo es el violador, que en un buen número de casos no es un desconocido. Del mismo modo forman parte de este bagaje de prejuicios que las jóvenes tengan vida sexual activa, si toman alcohol o si ocupan el espacio público.

De tal modo, al daño causado por el delito y el delincuente se suma el que proviene de las instituciones y sus operadores en el ámbito del acceso a la justicia, es decir el uso de estas acusaciones de que ellas se lo han buscado desde el discurso del policía, el ministerio público, el perito o el juez y finalmente el respaldo que se da a estos prejuicios desde medios de comunicación carentes de perspectiva de género que de manera irreflexiva los trasladan al hecho noticioso, tanto es así que la mayoría de las víctimas que hacen pública su situación son finalmente sometidas al escarnio social.

En esa charla también hablamos acerca de las particularidades que tiene la violencia interpersonal a la que están expuestas las mujeres de estas generaciones, cabe decir, en la actualidad las relaciones de pareja, al menos para cierto sector de la población ya no se sujetan como en las anteriores a figuras jurídicas como el matrimonio o el concubinato, pero pueden tornarse muy violentas en corto tiempo.

Inciden aquí formas de control que se articulan en el medio más habitado por los jóvenes, es decir en internet y redes sociales a través del acceso a sus perfiles y a herramientas tecnológicas como los teléfonos celulares de las víctimas.

Hay además agresiones de tipo sexual contra las mujeres por parte de sus parejas que está costando trabajo identificar dado que permanecen invisibilizadas en los primeros consentimientos pata tener sexo y degeneran en una manipulación para acceder a practicas muy violentas para las víctimas basadas desde luego en la industria pornográfica, gran cómplice en normalizar la humillación contra las mujeres y la violación.

Cabe decir, en la actualidad el noviazgo no es un vinculo reconocido en el delito de violencia familiar y esto fue parte de la discusión dado que disminuye la posibilidad de las jóvenes para presentar una denuncia y es que debido a la ultima reforma que tuvo esta figura el pasado 9 de julio en San Luis Potosí, se prefirió concretar de una manera muy deficiente el concepto de la “relación de hecho” para la que necesariamente hay que acreditar que hubo una vida en común con el agresor de manera constante y permanente por más de seis meses.

Sí por ejemplo una joven tuvo un novio o un vínculo esporádico y corto en el que sin embargo padeció violencia no podrá acceder a la justicia y eso también se debe a que no se legisla tomando en cuenta ni la técnica ni la relevancia ni las consecuencias que tiene una mala construcción jurídica para las víctimas de este tipo de agresiones. De ahí la relevancia de que las jóvenes sepan identificar estas prácticas, pero además de que conozcan sus derechos, porque no existe ninguna condición o circunstancia que haga permisible ninguna forma de violencia, porque es necesario imponer el uso de la razón por encima de los prejuicios que se utilizan para condicionar su acceso a la justicia o peor aún, negarlo so pretexto de una presunta forma única y permitida de ser mujer. A más ver.

Twitter: @Almagzur

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