sábado , octubre 24 2020
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Derrota de México

La eliminación de los fideicomisos

Santiago Alamilla

Fuente: Diario de Yucatán

Se fueron, lucharon gallardamente; en dos ocasiones no le alcanzó el quórum a Morena y después quedaron más de 300 reservas particulares.

Pero al final, aunque fue una batalla digna, el Presidente y sus secuaces lograron la desaparición de 109 fideicomisos públicos que durante las últimas dos décadas se habían creado como reflejo de una moderna gobernanza, y también como medida para evitar que la asignación de recursos a ciertas áreas estuviera sujeta a la buena voluntad de los políticos.

La finalidad de la existencia de dichos instrumentos era principalmente para garantizar el reconocimiento de un problema específico, y que se pudiera contar con recursos, los cuales nunca son suficientes, pero al menos contar con una bolsa garantizada para que esas actividades propuestas por lo general por la sociedad civil y en favor de la misma sociedad, mantuvieran una estructura autónoma dirigida a la atención de un tema en particular.

Además del FONDEN, el fondo para atender los desastres naturales, se finiquitan otros que van para la tecnología, la ciencia, el cine, las artes, el deporte, la atención a víctimas, la protección a periodistas, medioambiente, cambio climático y un sinfín de etcéteras.

La explicación que el Ejecutivo esgrime es que existía corrupción en ellos, lo cual no parecería raro dado que en México la corrupción se encuentra en todos lados, incluyendo a la administración actual; sin embargo la solución del partido gobernante para el dolor de cabeza fue la extirpación de la cabeza completa, en vez de usar los propios instrumentos legales para perseguir y castigar a quienes después del debido proceso, se les comprobara el mal uso de estos recursos.

Aunque hoy aseguren que se seguirán cumpliendo los compromisos de dichas figuras, la realidad es que ahora ya no existirá ninguna norma que obligue al Ejecutivo para hacerlo, ya no habrá papelito que hable y todo recaerá en la buena voluntad del Presidente y del secretario de Hacienda.

Si bien algunos de los fideicomisos extintos eran autogestionables, es decir se fondeaban de sus propios resultados, y otros más estaban formados por recursos públicos y privados, algunos incluso internacionales, la realidad es que ahora el andamiaje legal que supone la figura del fideicomiso para asegurar el cumplimiento de sus fines desaparece; dejando nuevamente a la sociedad civil sola para tratar de atender el problema de que se trate, igual que como estábamos en los tiempos de la presidencia imperial.

De nada sirvió el ejercicio de parlamento abierto que se hizo para tratar de conciliar la preocupación de la ineptocracia. En aquél los representantes de la sociedad revisaron uno por uno los fideicomisos para tratar de hacer una operación quirúrgica y milimétrica para remover aquellos que en verdad presentaban problemas, o habían perdido su rumbo.

Al final, en una acción que puede calificarse como un barbarismo político que destroza años de difícil construcción de verdadera gobernanza, AMLO y su equipo moreno desparecen en un día lo que llevó décadas consolidar. Retrocedimos más de 30 años en un momento.— Mérida, Yucatán.

salamillab@yahoo.com

Doctor en Ciencias Económicas

La solución del partido gobernante para el dolor de cabeza fue la extirpación de la cabeza completa, en vez de usar instrumentos legales

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