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Debate sobre una estatua y el racismo

Los Montejo en Yucatán

Gonzalo Navarrete Muñoz (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Se han publicado un par de artículos sobre la estatua a los Montejo, padre e hijo, que preside el paseo conocido con ese mismo nombre. Se pide el retiro siguiendo una corriente internacional contra el racismo.

Lo primero que llama la atención es que se trate un problema tan complejo en forma tan simple.

Cuando la estatua se puso, el cronista Álvarez Rendón y yo publicamos un texto pidiéndole a la autoridad que se retirara la estatua y se abriera un debate sobre el tema. No se hizo.

Personalmente hice varios llamados desde un programa de radio que tenía en aquel entonces. Una organización, si acaso dos, reaccionaron. Nada más. Algunas cosas quedaron de manifiesto:

1) Cuando Montejo escogió este pasaje lo hizo porque advirtió que los cinco cerros ofrecían ventajas estratégicas para una batalla. No había caído una ciudad como ocurrió con Tenochtitlan. Montejo tuvo de aliados a los Xiu , enemigos de los Cocom y sabía que podía sobrevenir una guerra.

2) Montejo hijo era muy inteligente y tuvo razón. En el mes de junio se dio la batalla de San Bernabé con miles y miles de indígenas acaudillados por Nachi Cocom. Los españoles lo vencieron pero no lo mataron. Algunos han visto una suerte de pacto en esto: Mérida sería la ciudad de los blancos y Nachi Cocom podía mandar en sus propios dominios.

Las únicas

Luego se fundó Valladolid. Mérida y Valladolid fueron durante siglos las únicas ciudades con nombres españoles, hubo algunos intentos de otras pero no cuajaron.

3) Desde luego esto no anula la encomienda y otros tantos abusos contra el pueblo maya dominado.

4) En 1847 se desató la llamada Guerra de Castas, sangrienta y espeluznante. Cayó Valladolid. Mérida no fue tomada por los indígenas, lo que sigue constituyendo un misterio de esa guerra.

5) El gobierno federal tomó la decisión de separarnos y así Santa Cruz (los descendientes de los rebeldes no toleran que se diga Chan, que es como decir pequeña) fue la capital de los indios y Mérida de los blancos.

En este hecho se vuelve a consolidar Mérida como la Ciudad Blanca porque es de los blancos. Noción que prevalece hasta nuestros días: festejamos el bicentenario de la Independencia colocando esta estatua a los conquistadores.

6) De suyo el nombre oficial del Paseo de Montejo es Nachi Cocom, pero nadie le ha llamdo así, absolutamente nadie, más allá de algunos notarios muy escrupulosos.

7) Si quisiéramos derribar la estatua de los Montejo tendríamos que derribar la Victoria en el parque Eulogio Rosado, el obelisco de Santa Lucía consagrado a Sebastián Molas, la de Manuel Cepeda Peraza, todos ellos héroes del lado de los blancos en la Guerra de Castas.

También habría que quitar la de Justo Sierra que fue a vender a Yucatán durante la Guerra de Castas y la intervención de los Estados Unidos, justamente a este último país. Los norteamericanos no quisieron comprar: estaban interesados en Texas y otros territorios del norte del país.

8) No tenemos en Mérida estatuas dignas para los héroes del lado de los indios: Jacinto Pat y Cecilio Chi.

En México en el Paseo de la Reforma sí están. La estatua, bastante fea, de Canek en la avenida que lleva su nombre parece no tener mayor relevancia por el mito de que fue un borrachito martirizado por un hombre medio chiflado, más que un verdadero héroe.

9) Es de llamar la atención el caso del Club Campestre. En ese espacio se han dado la mano los descendientes de los hidalgos de la Colonia que originalmente vieron al club con recelo: no era de la estirpe del Liceo y La Lonja; los liberales convertidos en conservadores en los tiempos de don Porfirio y que se enriquecieron con el henequén; los descendientes de los revolucionarios más emblemáticos, hasta los que vinieron con Alvarado; los siriolibaneses que fueron vistos por encima del hombro cuando llegaban. Es de celebrarse esto, esa suerte de fraternidad.

Pero los indios explícitos son otra cosa, quizás ellos no están incluidos o no abiertamente.

10) Hay un Colegio Montejo, una cerveza Montejo, un Fraccionamiento Francisco de Montejo y hubo una sala de bailes muy popular llamada Montejo, en el centro de la ciudad. Habría que cambiarle el nombre al antiguo mercado Lucas de Gálvez.

En Mérida prevalece la noción de la ciudad de los blancos. El asunto no es sencillo, pero merece ser debatido.— Mérida, Yucatán.

gnavarretem@msn.com

Cronista de la ciudad

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