Martes , diciembre 12 2017
Portada / La Opinión / Convivir con hijos

Convivir con hijos

Rubén Osorio Paredes (*)

 

Ana pasa por un proceso de divorcio muy difícil. El tiempo que vivió en el mismo domicilio con su todavía esposo, ella y su hijo sufrieron de violencia familiar: gritos, empujones, reiteradas agresiones verbales, amenazas e incluso intentos de manipular al menor.

Ella piensa, y con razón fundada, que la convivencia entre el papá y el hijo es perjudicial para el menor en muchos casos. Mientras están separados, cada vez que el menor regresa de pasear con el papá, está triste, callado o agresivo contra ella.

Como se ha mencionado, el derecho de convivencia de los niños, niñas y adolescentes tiene como finalidad que los hijos mantengan contacto en la forma más amplia posible con el papá que no tenga la custodia, a fin de favorecer su propio y necesario desarrollo emocional.

Sin embargo, cuando justamente su desarrollo emocional se compromete por la inestabilidad emocional del padre, en una resolución de divorcio o separación se puede determinar que en los días y horas de visita del menor con su padre puedan tomarse ciertas medidas especiales.

Aunque no pueden impedirse sin justa causa las relaciones personales entre el niño y el padre, el juez puede disponer que la convivencia sea suspendida o supervisada y llevada al cabo en un centro especializado, siempre que considere que existe peligro para la integridad física o psíquica del niño, existan antecedentes de violencia familiar o simplemente lo considere conveniente atendiendo al interés superior del niño

Lo anterior significa que si usted está por presentar una solicitud de divorcio sin causales y tiene temor fundado de que la convivencia del padre con su hijo pueda ser perjudicial para el propio menor, no dude en protegerlo solicitando en su propuesta de divorcio que las visitas sean supervisadas y/o restringidas al mínimo.

Desde luego, para que el juez acceda a esta petición se deberán realizar antes las valoraciones psicológicas y sociales necesarias para respaldar cualquier decisión que tome. Como siempre en estos casos, protegiendo y tutelando ante todo el interés superior del menor.

De hecho cuando existan causas fundadas, por orden del juez siempre puede limitarse, suspenderse o perderse la convivencia que ya se haya ordenado en la resolución de un divorcio o separación.

El juzgador deberá tomar en cuenta la existencia de graves circunstancias que así lo ameriten, que pongan en riesgo la integridad de la niña, niño o adolescente, o bien el incumplimiento de forma grave y reiterada de los deberes impuestos al progenitor por la resolución judicial.

Las niñas, niños o adolescentes pueden emitir su opinión respecto al régimen de convivencia con el progenitor no custodio, las cuales serán tomadas en cuenta por el juez. Sin embargo, la oposición de éstas a la convivencia no es determinante para la resolución que llegue a pronunciarse.— Mérida, Yucatán.

 

RUBEN OSORIO

Abogado. Titular del Despacho Rubén Osorio & Asociados. Catedrático de la Universidad Anáhuac Mayab

Fuente: Diario de Yucatán

 

 

Deja un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *