jueves , octubre 29 2020
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Colusión dañina

Arbitrariedad en la Uady

Por Víctor M. Fernández Medina (*)

Fuente: Diario de Yucatan

La situación financiera de la Uady no es de bonanza, como las de todas las universidades públicas.

Desde hace meses, si no es que “desdenantes”, hay una discrepancia entre las autoridades y los directivos de la Asociación del Personal Académico (Apauady) con los académicos y todos los trabajadores: se pretende exigirle a los trabajadores, académicos, administrativos y manuales que paguen el 3% de sus percepciones globales para contribuir al financiamiento del Servicio Médico (SM).

Los privilegiados que gozan de jugosas compensaciones y bonos no tendrán que poner ni un centavo para dar el 3% correspondiente. Desde el inicio de esta etapa los “líderes” sindicales y autoridades vienen negociando en lo oscurito, y así lo siguen haciendo.

Grupos de académicos han levantado la voz y todo sigue igual. En un principio las autoridades, y su cabús (“los líderes” de la Apauady) pedían el 6%; ante protestas le bajaron al 3%.

¿De dónde sacaron esas cifras? Nunca lo han explicado. Indagando en la página de Transparencia, los del Sindicato Independiente del personal Académico y la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios A.C. exhibieron los gastos de la Uady y proponían rubros en los que se podría ahorrar una buena cantidad de recursos (entre ellos los altos salarios y compensaciones de funcionarios altos y medios) para cubrir el presupuesto del SM.

A partir de esa información la página de Transparencia se volvió oscura y huidiza: se necesita ser experto en cómputo para encontrarla. Como respuesta paliativa han esgrimido que esos salarios y compensaciones se han rebajado, pero nunca han dicho cuánto en cada caso específico. Se resisten a ser transparentes. Algunos se han atrevido a decir, cuando se les pregunta, que no saben bien cuánto ganan.

Desde el inicio el personal académico ha manifestado que no se opone a pagar por el SM, solo exige, es su derecho, que las autoridades hagan explícita y transparente la situación financiera de la Uady, y del SM en particular, a toda la comunidad universitaria. Dirán que lo hacen a través de los consejeros; esto puede ser legal más no legítimo: sabido es que los consejeros no analizan los informes financieros y si lo hacen jamás lo informan a sus representados. Siempre lo aprueban.

También pueden alegar, respecto a la Apauady, que las negociaciones son entre las autoridades y los “líderes” de la Apauady, pero ésta no pide esa información, y si la tiene, no le informa a sus afiliados y mucho menos a los académico no pertenecientes al sindicato.

A la Apauady pertenecen poco menos de 600 académicos y los no afiliados son más de 1,200. Entonces la única premisa para pagar la cuota del SM, reitero, es que las autoridades informen, transparenten, clara y explícitamente, a todos los universitarios la situación real y actual de las finanzas universitarias.

De esa manera se verían los rubros innecesarios o aquellos que pueden recortarse. ¿De dónde sacaron que debe ser el 3%? Además a los funcionarios altos y medios que reciben jugosas compensaciones no se les exigirá pagar el 3% de sus bonos y compensaciones, que en muchos casos son mayores que sus percepciones normales.

Hace unos días la Apauady emitió una convocatoria para que los afiliados a ese sindicato emitan su voto para aceptar o rechazar la cuota del 3%. ¿Los delegados sindicales de las dependencias académicas les han informado amplia y explícitamente a sus afiliados las razones para que sea el 3%? Según se sabe, la respuesta es NO.

La votación se hará de manera virtual el sábado 17 de octubre; los que no quieran votar por vía electrónica podrán acudir a la sede del sindicato y mediante una boleta depositar su voto (solo harán 200 boletas).

Muy “democráticos”. Todo apunta que la dupla de autoridades y “líderes” sindicales consumarán una arbitrariedad. Bastarían 190 votos de los afiliados para aprobar la falaz convocatoria. 190 decidirán el destino de más de 1,700 académicos.La convocatoria presenta varias irregularidades (ilegalidades).

En la Ley del Trabajo hay un Protocolo para la Legitimación de Contratos Colectivos de Trabajo Existentes, en el que se estipulan las condiciones para que la consulta sea válida. Entre otras están las siguientes:

1) Fecha y horario en que se realizará la consulta, para el caso de que el sindicato opte por que ésta sea verificada por un fedatario público.

2) Domicilio en que se realizará la consulta, el cual deberá ser accesible a los trabajadores y reunir las condiciones necesarias para que éstos emitan su voto de manera personal, libre, secreta, directa, pacífica, ágil y segura, sin que puedan ser coaccionados de forma alguna.

En ninguna de las otras condiciones se señala alguna alternativa, como sería una consulta virtual.

Tal vez los preclaros “líderes” sindicales, dada la situación de la pandemia, por su deseo y cuenta proponen con, “buena intención”, aunque estén violando la Ley, su preocupación por los trabajadores académicos. Pero no toman en cuenta que para cumplir la Ley sólo debe hacerse lo que está explícitamente establecido. Cuando explícitamente se indica que el convocante debe especificar “el domicilio en el que se realizará la consulta” está refiriéndose un lugar físico al que acudirán los convocados a votar; además, se señala que “deberá, en este caso, ser accesible a los trabajadores y reunir las condiciones necesarias para emitir su voto de manera personal, libre, directa, secreta, pacífica, ágil y segura, sin que puedan ser coaccionados de forma alguna.

No hay lugar a una interpretación para que pueda ser virtual. Deberían tener las suficientes boletas, perfectamente certificadas y foliadas por la autoridad laboral correspondiente. En forma virtual no hay manera de cumplir con la secrecía. La persona que administrará la plataforma Zoom para recibir los votos es un delegado sindical que es activo promotor del 3%.

Una vez más la opacidad y arbitrariedad de las autoridades de la Uady, con el apoyo irrestricto de los “líderes” sindicales, que tienen el deber de apoyar a sus trabajadores, demuestran que les importa “un cacahuate” el verdadero diálogo con los trabajadores, a quienes se debe la calidad académica de la Uady, que tanto proclaman los directivos como si fuera resultado único de su “sacrificio” en la conducción de la institución. ¿Qué pasará?— Mérida, Yucatán.

vitico90r@gmail.com

Profesor jubilado

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