jueves , abril 2 2020
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Charolazo “noble”

Apoyo empresarial

Denise Dresser (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Preguntas para el Presidente, para los empresarios, para el país:

1.— Andrés Manuel López Obrador dice “que no es Salinas”. ¿Entonces por qué repite los peores vicios del capitalismo de cuates que el PRI engendró, pasando la charola entre empresarios para recaudar dinero con fines discrecionales, como lo hizo Salinas en 1993? ¿El que el fin sea “noble” justifica los medios extralegales?

2.— ¿Cómo sabemos que este gobierno no caerá en el influyentismo, el favoritismo, los conflictos de interés que han caracterizado la relación entre el gobierno y los empresarios desde hace años? ¿Basta con que el Presidente diga que no será así? ¿No ha llegado el momento de exigir buenas reglas en vez de buenas intenciones?

3.— ¿Por qué el gobierno rehúye transparentar la lista de los empresarios que acudieron a la cena en Palacio Nacional? ¿Por qué no es público el donativo que hicieron, si va a entrar al presupuesto y se va a gastar ostensiblemente en bienes públicos?

4.— Si la crisis en el sector salud es de tal dimensión que se requiere la contribución de la cúpula empresarial, ¿por qué no pedirle que done en especie, con medicamentos, camas hospitalarias, equipo médico?

5.— El Presidente afirma que no está obligado legalmente a dar a conocer la lista de los empresarios convocados y donantes, que quiere “protegerlos”. ¿Pero de qué los quiere proteger? Del vínculo que se establecerá entre la donación y las licitaciones que ganarán o las adjudicaciones directas de las que se beneficiarán?

6.— AMLO niega que el pase de charola constituya una violación a la Ley General de Responsabilidades Administrativas y a la Ley de Transparencia, que prohíbe a los funcionarios públicos solicitar donativos o compensaciones a cambio de beneficio propio o de terceros, y obliga a transparentarlos. ¿Cómo vamos a saber a quién benefician los donativos empresariales si son recursos que el Congreso no podrá fiscalizar y no habrá manera de comprobar su destino?

7.— ¿Qué tan “voluntario” puede ser el apoyo empresarial a la rifa del avión, cuando el gobierno decide de manera arbitraria a quién fiscalizar, a quién declarar ganador de una licitación, a quién investigar a través de la Unidad de Inteligencia Financiera?

8.— ¿Por qué no hubo un solo empresario capaz de declarar que lo ocurrido en Palacio Nacional era un despropósito? ¿Tanto miedo le tienen al gobierno? ¿Tantos esqueletos tienen en el clóset? ¿No preferirían construir un capitalismo de terreno nivelado de juego, con reglas claras, transparentes, aplicables a todos, en vez de seguir siendo cómplices de la cuatitud?

9.— Antes de la cena el Presidente declaró que ahí iba a saber “quién es quién”. ¿No constituye eso una amenaza velada y establece una relación de quid pro quo? ¿Te doy y me das? ¿O me das o te quito? ¿En qué es diferente esta relación patrón-cliente a las que practicaban presidentes del pasado? ¿Qué es lo “inédito” de abusar del púlpito presidencial para obtener recursos para usar a modo?

10.— ¿Los empresarios que se comprometieron a donar están conscientes que si sus empresas cotizan en la Bolsa estadounidense, están sujetas al Foreign Corrupt Practices Act, que prohíbe influenciar a un gobierno con dinero? ¿Saben que si prosiguen con el donativo tendrán que hacerlo de sus propios bolsillos porque sus Consejos de Administración no les permitirían usar recursos de la empresa?

11.— ¿Por qué el Fiscal “Autónomo” Alejandro Gertz se presenta en la conferencia mañanera para entregar un cheque al Instituto Para Devolver al Pueblo lo Robado, cuando el dinero debería devolverse al Infonavit? ¿Acaso la legitimidad de 30 millones de votos dan permiso para continuar jineteando los recursos públicos? ¿Cómo puede la 4T ostentarse “diferente” cuando hace lo mismo que tantos gobiernos anteriores? ¿La “pureza moral” autoriza la opacidad en el uso del dinero de todos?

12.— ¿Por qué un gobierno de izquierda convoca a los empresarios a comprar boletos para la rifa de un avión, en vez de hacerlo para discutir proyectos viables de inversión, el imperativo de una política pro-competencia robusta, la necesidad de fortalecer un marco regulatorio autónomo, la importancia de una reforma fiscal para repartir mejor el pastel, el reto de la concentración de la riqueza y cómo enfrentarlo con buenas políticas públicas y no con montajes?

13.— ¿No es cierto que un charolazo “noble” sigue siendo un charolazo?.— Ciudad de México.

Periodista

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