Miércoles , septiembre 19 2018
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Botargas electorales

Ausencias que evidencian

Antonio Salgado Borge (*)

Hasta hace poco, las botargas estaban principalmente confinadas a parques de diversiones o a fiestas infantiles. Ya no. Las estrategias contemporáneas de promoción de algunos partidos incluyen a individuos enfundados en disfraces de caricaturas del físico de su candidato.

Lo mismo en las calles que en todo tipo de eventos, bajo el sol inclemente o en eventos bajo techo, perturbadoras versiones-botarga de varios candidatos buscan motivar a posibles electores.

Este texto tendría que estar dedicado a comparar y analizar las propuestas iniciales de los candidatos a la alcaldía de Mérida y a la gubernatura de Yucatán. Para mi sorpresa, no pude encontrar propuestas específicas en las páginas de los candidatos ni en sus cuentas en redes sociales; lo que sí hay, y de sobra, son fotografías de sonrisas de oreja a oreja, abrazos a ancianos y gente humilde, gráficos y videos musicales.

Falta de propuestas

Me parece que la ausencia de propuestas representa en sí misma un tema digno de análisis; finalmente las omisiones o las caricaturizaciones suelen reflejar posiciones. Y, en el caso de las presentes campañas, ofrecen elementos a considerar cuando se trata de decidir a quién dar nuestro voto.

Empecemos entonces por los candidatos a gobernador. ¿Qué nos ofrece de inicio Mauricio Sahuí? Cuando se da clic en su sección de “propuestas”, la página del priista despliega el siguiente mensaje: “Escuchamos las voces de todos los municipios, para construir un proyecto claro que ponga a Yucatán Primero”.

Uno podría interpretar en positivo este texto; que se escuchen las propuestas es, desde luego, lo óptimo y habla bien de un candidato. Una lectura de este corte implicaría que si Sahuí no comunica planteamientos concretos hasta ahora es porque está esperando a recopilar las propuestas que la sociedad civil le haga llegar.

Pero esta lectura parece demasiado optimista, rayana incluso en lo ingenuo. Si bien Sahuí no ha hecho disponibles sus proyectos concretos y cómo piensa desarrollarlos, el priista no ha dudado en ofrecer cien mil laptops para estudiantes. ¿Qué análisis respalda esta promesa? ¿En el marco de qué proyecto se inserta y qué papel juega en el mismo? ¿La misma lógica aplicará en otras áreas?

Es importante aclarar que políticas de este tipo no son malas en sí mismas y pueden ayudar a nivelar condiciones necesarias para el desarrollo humano; sin embargo, los yucatecos hemos sido testigos de cómo en muchas ocasiones el trabajo de secretarías completas, en lugar de dedicarse a resolver problemas de fondo, se limita a la entrega de “apoyos” —tinacos, pollitos, etc.— que, sin programas integrales que les acompañen, parecen tener como único fin obtener votos a corto plazo. En temporada electoral, es difícil dar a una promesa de esta naturaleza otra lectura.

Por su parte, la página de Mauricio Vila ni siquiera cuenta con una sección de propuestas. En su lugar, el sitio del candidato del Frente presenta una sección titulada “indicadores”, donde ofrece datos de cinco áreas: participación ciudadana y transparencia, empleo y competitividad empresarial, innovación y gobierno abierto, crecimiento y economía verde, e incremento en la calidad de vida.

Una lectura optimista puede llevar a pensar que los indicadores seleccionados reflejan aquello que Vila y su equipo buscan transformar o las áreas que consideran más relevantes. Por ejemplo, en el caso del indicador denominado “crecimiento y economía verde” se mencionan, entre otros, que “son sólo 5 municipios de los 106 que cuentan con servicios de: agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales (2010)” —en ningún caso se ofrecen fuentes—.

Pero una lectura como la anterior podría ser demasiado generosa. ¿Dónde están las propuestas específicas para abordar estos problemas? Hablar del “potencial” de Yucatán en abstracto, chocar puños y abrazar personalmente a los más afectados no ayuda en nada a responder a esta pregunta.

En defensa de Vila, uno podría decir que al menos en uno las categorías presentadas como indicadores, “participación ciudadana y transparencia”, sí se ha presentado —a través de anuncios en la prensa y de un video compartido en su perfil de Facebook— una lista de motivos generales que buscará perseguir.

Esto es, sin duda digno de ser resaltado. Queda pendiente explicar los detalles de este plan e incorporar su equivalente para las otras áreas que menciona en su página. La falta de espacio no puede ser pretexto: una página de internet puede llegar a aguantar cantidades industriales de texto y archivos adjuntos.

El caso de los candidatos a la alcaldía de Mérida no es muy distinto. Renán Barrera presenta en su página una lista de “seis Ejes de Acción Para Conseguir una Mérida con Futuro Seguro para todos”.

Estos ejes son: una Mérida cada vez más segura, servicios modernos y movilidad urbana de máxima calidad, crecimiento sustentable, ciudad mundial con oportunidades para todos, la misma Mérida para todos y transparencia de la administración municipal.

Un misterio…

Para los electores es, por el momento, un misterio qué significa cada título, qué se incluye en cada eje o cómo y por qué se piensa trabajar en ese tema.

La ventaja de Barrera en este sentido es que ya fue alcalde de Mérida y que es muy probable que tenga ideas muy concretas de qué hacer en caso de regresar a este cargo en julio; sin embargo, es precisamente porque ya fue alcalde que uno tendría que esperar que Barrera ponga a disposición del electorado proyectos más desarrollados y promesas elaboradas.

Por su parte, Víctor Caballero propone “un proyecto que en tres años resuelva lo urgente y comience a atender los temas importantes, los de fondo, los estructurales y los que realmente requieren de tomar decisiones”.

Sin duda de entre todos los candidatos a gobernador y a la presidencia municipal de Mérida, las propuestas más detalladas y sofisticadas son las de este candidato priista, que también es quien menos tiene posibilidades de ganar y aquel que ha sido más cuestionado.

Un punto que resaltar es que entre los 15 planteamientos incluidos en la página de Caballero figuran temas de fundamental importancia para los meridanos, como “revertir el daño a nuestro manto acuífero implementando normas claras y estrictas acordes a nuestra competencia para el tratamiento y disposición de aguas negras”.

Una propuesta de esta naturaleza tiene que ser aplaudida y bienvenida, pues atiende un problema de la primera importancia y muestra que el priista es consciente de lo que desde la sociedad civil se ha planteado.

Sin embargo, la lista también incluye generalidades que pueden hacer dudar de la seriedad con que se tomarían estos planteamientos en el remoto caso de que el PRI logre ganar la alcaldía de Mérida este año; por ejemplo, “seremos una sociedad más humana donde nuestra cultura milenaria, tradiciones y valores fortalezcan a las personas y a las familias”.

Las páginas de los candidatos de Morena no están disponibles y en sus perfiles de Facebook sólo se abordan generalidades.

Después de un período de precampaña y tras varias semanas de pausa en su promoción oficial, uno esperaría que los candidatos ya tendrían cuando menos algunas partes concretas y bien desarrolladas del proyecto que los mueve a buscar obtener el poder.

En su defensa, los candidatos podrán argumentar que se encuentran trabajando en sus propuestas y que buscan escuchar a la ciudadanía; pero este no puede ser un pretexto aceptable.

Finalmente, contrario a lo que se asume normalmente, el proyecto siempre tendría que ser anterior al candidato. Es fácil ver por qué. Se supone que las personas que aspiran a gobernarmos lo hacen porque tienen ideas que buscan impulsar para mejorar nuestras condiciones de vida; lo contrario implicaría que el poder se busca por el poder y que el último pendiente en la lista es pensar los proyectos para mejorar la calidad de vida de los yucatecos.

En este contexto, el surgimiento de la botarga como una de las figuras más comunes en las presentes campañas no es casual y representa perfectamente lo que, al menos hasta ahora, ofrecen todos los partidos y candidatos. Una botarga puede ser definida como un “revestido de tela, que usan los actores debajo de los trajes para deformar la figura”.

Por el momento, lo único que tenemos son botargas electorales; revestimientos lustrosos y trajes alegres; caretas que simplifican y ocultan la naturaleza y la fisonomía de lo que habrá de llegar al poder en unas cuantas semanas.

Excurso

Me solidarizo por este medio con los doctores Gina Villagómez y Luis Ramírez, reconocidos académicos y activistas víctimas de una red de notarios y funcionarios dedicada al despojo que opera impune en “el Estado más seguro”.— Edimburgo, Reino Unido.

Asalgadoborge@gmail.com

@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

Fuente: Diario de Yucatán

 

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