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Aniversario de un artista inolvidable

El Macay en la cultura

María Teresa Mézquita Méndez

Fuente: Diario de Yucatán

Nació antes que Picasso y que Diego Rivera y murió mucho después que ellos; asesoró a Mathias Goeritz, Luis Barragán y Juan Soriano, y a los 87 años de edad presentó su primera exposición individual en Bellas Artes después de una larga y fructífera existencia en la que aunque abrevó de diversas fuentes, todas concurrieron hacia el mismo caudal: la esencia lúdica, vibrante y luminosa del arte mexicano.

Hoy y en esta columna recordamos al maestro Jesús “Chucho” Reyes al cumplirse 140 años de su nacimiento en Guadalajara, Jalisco, en el año 1880, el 17 de octubre. De la misma forma, hace poco más de dos meses y con motivo del 43o. aniversario de su fallecimiento, el 5 de agosto el Inbal recordó al maestro y su “habilidad para conjugar los temas de la tradición novohispana con los colores y técnicas del arte popular mexicano”.

Contemporáneo de los artistas de la escuela mexicana de pintura, nacido por cierto seis años antes que Diego Rivera, experimentó una longevidad que le permitió, a los 87 años de edad, presentar su primera exposición individual en Bellas Artes en 1967, y morir diez años después, en 1977, cuando la mayoría de los creadores de su generación ya habían fallecido.

En su obra destacaron los papeles de china pintados, los motivos nacionales, el colorido, la luz y un rico elenco de imágenes características de la iconografía mexicana, plenas de fantasía y sencillez, incluso de cierta ingenuidad.

Frutas, pájaros, flores, payasos, danzarines, figuras femeninas aladas y voluptuosas, animales salvajes y gallos de pelea conforman con profusión el repertorio de imágenes del maestro, llamado, según se relata, “el Chagall mexicano” por el mismo Marc Chagall, a quien conoció en nuestro país en 1948 y con quien entabló una buena amistad, al grado que el artista bielorruso pasó varios días como huésped en casa del mexicano.

Pero además el maestro Reyes era un coleccionista y anticuario —actividad y gusto heredados de su padre—, y un diseñador y decorador autodidacta, con una sensibilidad extraordinaria, anticonvencional.

En Mérida

La exposición presentada en el Macay en octubre del año 2001 se llamó “El mundo de Chucho Reyes” y fue organizada por su sobrina Margarita, quien se hizo cargo de supervisar una museografía que en las salas 6 y 7 del recinto reunió una selección de 70 piezas entre las que destacó la fuerte fragilidad del papel de China también llamado “de seda” que el maestro Chucho, explicó en aquella ocasión Margarita Reyes, solía trabajar con mezclas de pulque, café y anilinas naturales para obtener resultados inesperados, e introdujo también colores estridentes que antes no se usaban, como el rosa mexicano y el amarillo limón. Sin embargo, se expusieron además objetos personales, antigüedades, piezas religiosas y otras muestras de su valiosa colección.

Reyes, un esteta y anticuario, fue asesor de Mathias Goeritz, Luis Barragán (se sabe que en 1957 brindó su asesoría a ambos creadores para la elección de la gama cromática original de las Torres de Satélite) y Juan Soriano, entre otros autores.

Entre las noticias más recientes, del miércoles 9 al sábado 26 de septiembre pasado la prestigiosa Casa Morton celebró la subasta de obra y bienes de Chucho Reyes de la colección Rodrigo Rivero Lake. Los interesados en conocer más de este acontecimiento encuentran información en https://issuu. com/mortonsubastas/docs /cat_logo_chucho_reyes.

De un artículo de Alejandro Rosas extraemos un comentario del también extinto Carlos Monsiváis sobre el maestro Reyes: “Fue uno de los artistas más libres concebibles, al carecer de cualquier vocación de recompensa y al depositarlo todo en el gozo del acto de creación. Por esa libertad, Reyes Ferreira pagó lo que para muchos sería un precio muy alto, no la escasez de admiradores sino el diario aprendizaje de la humildad… Las insistencias obsesivas de Reyes Ferreira —gallos, cristos, payasos, caballitos, niñas— desembocan en soluciones insólitas, combinaciones sorpresivas: allí está el estilo, la innegable presencia de un punto de vista unificado, y con todo allí se localiza también la riqueza y la variedad de ese punto de vista”.

Un artista joven

Sin embargo, la anécdota por la cual es sin duda más recordado fue también relatada por Margarita Reyes con motivo de la inauguración, hace 19 años: “Octavio Paz le llevó a Pablo Picasso algunos ejemplares del trabajo de Chucho Reyes. Cuando lo vio, el malagueño dijo del mexicano: ‘¡Qué frescura! debe ser un artista muy joven’”, cuando Chucho, mayor que Pablo, estaba a punto de cumplir setenta años.

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