viernes , octubre 18 2019
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Alianza Ciudadana para Querernos Mucho y Avanzar

Por Dra. Sandra Peniche Quintal

Por Esto

Contar con entornos comunitarios más favorables para el ejercicio de los Derechos de la Humanidad y en particular los que tienen que ver con la vida, la salud, a vivir sin violencia y los reproductivos y sexuales, es tarea que no perdemos de vista ni un segundo en Servicios Humanitarios en Salud Sexual y Reproductiva, AC.

Es una labor de gestión de mejores maneras de vivir, convivir y construir el fino y delicado tejido social. Para quienes ya existimos, necesitamos empezar por hacer un alto total, darnos tiempo de vernos a nosotras mismas y a ellos mismos para darnos cuenta de cómo hemos vivido o existido hasta ahora. ¿Cómo es que pensamos como pensamos, quién o quiénes nos enseñaron a ser como hasta ahora somos. De quiénes tomamos ejemplos, buenos o malos, buenos para qué, para quién y para cuándo, malo para mí, para otras personas, qué tipo de daño me hago o hago a otros/otras; qué resultado he obtenido con ser como hasta ahora soy? Debemos preguntarnos si queremos seguir así o necesitamos o queremos cambiar alguna forma de comportarnos o pensar porque ya identificamos que no nos es favorable, que no nos permite sentirnos y vivir mejor, que no suma a la amistad, al compañerismo, a la solidaridad, a la colectividad, a los sentimientos agradables, a la ternura, al amor y puede en cambio hacer que suframos, que nos sintamos con mucha incomodidad, sin pertenencia o incluso que seamos rechazados/as y no queridos/as. Pensemos que ahora estamos en un punto de nuestra línea de vida y reflexionemos y decidamos cómo queremos continuar, qué queremos alcanzar y de qué o cómo no queremos morirnos. Necesitamos esbozar un plan de vida personal, familiar y comunitaria para ir creando la sociedad que quisiéramos y sin lo que ahora sabemos que es muy perjudicial.

Necesitamos aprender y practicar nuevas formas de relacionarnos, a informarnos respecto de aquellos temas para la vida que nos alienten y enseñen algunas formas de analizar y resolver problemas o para planificar y hasta hacer un presupuesto que nos guíe en nuestras finanzas. Aprender a identificar y combatir creencias nocivas, dañinas o perjudiciales y poder reconocer los mecanismos por los que nos someten, engañan, abusan y usan, es tarea inaplazable pues quienes necesitan de nosotras y ustedes como son las iglesias, los gobiernos y las empresas, por mencionar algunos, son lo suficientemente desgraciados como para que ni usted, ni usted, ni ustedes ni yo, les importemos nada, pues para que esos existan, necesitan hacernos creer que no valemos, que no merecemos nada, que a esta vida se viene a sufrir y que tener gozo, ser felices, respetuosos, solidarios, comprensivos y capaces de isfrutar con nuestras sensaciones y emociones, es cosa de anormales y pecadores. Pues como dicen por ahí, si tiene cara o camina o piensa como Nunca Ha Amado ni Gozado, aléjese y viva, viva gozando y sin joder a nadie.

Las mujeres tenemos mucho por transformar. Para empezar, todas debemos de saber que somos libres, que nacimos libres y con Derechos, que nuestro papel en este planeta es de transformación sin sacrificios de ninguna índole, que ninguna tiene ni necesita pedirle permiso a nadie, a ningún hombre sea éste padre, esposo, abuelo, tío, hermano, pues la toma de decisiones inicia desde el nacimiento y termina con nuestra muerte porque somos seres finitos y toda adulta tiene el derecho y la responsabilidad de tomar sus decisiones y normal o frecuentemente tomamos muy buenas decisiones. También debemos dejar de arreglarles la vida a los demás. Las mujeres debemos dejar que los hombres se valgan por sí mismos pues tiene capacidad para hacerlo, para lavar su ropa, los trastes que utilizan, su hamaca o ropa de cama, llevar sus objetos personales al baño, ir por sus zapatos y chancletas, poner su hamaca, tender su cama, barrer, trapear, preparar sus alimentos y limpiar su vómito cuando por embriaguez se intoxican y sacan los líquidos y botanas. Ellos pueden, son recapaces y no se debe interferir en su autosuficiencia e independencia. Tampoco hay que llevarlos al médico ni a tener relaciones sexuales. Las mujeres necesitamos conocer y reconocer lo que aportamos a la familia, a la economía familiar. Valorar desde prender el fogón o la estufa, leñar, poner el nixtamal, moler, tortear, poner los frijoles, hacer la comida e ir por los ingredientes, lavar la ropa, barrer, trapear, sacudir, planchar, remendar, calentar el agua para los baños, bordar, ir a la milpa o el trabajo, cuidar de las criaturas, llevarlas a la escuela, ir a las reuniones, a los programas de apoyo, y un largo etcétera. Cada día deben dejar al menos 2 horas para cada una de ustedes, para ir a visitar a sus familiares, para conversar en el parque o en la puerta de su casa, para jugar, para dar paseos y hacer ejercicio, para leer y pensar, para aprender a tocar algún instrumento y para que también decida cuándo tomar vacaciones o no hacer nada y descansar. A sus hijas deben crecerlas sin el molde de esclavas de la sociedad ni de religiones. Crézcanlas para ser autosuficientes, creativas, transformadoras, sin ataduras. No violenten el derecho que tienen a la libertad de creencias, no les impongan la suya. A los niños no los crezcan con violencia, no deben de insultar, golpear, agredir. No a los “juegos violentos, abusivos o destructivos”. Los niños deben crecer en el respeto, la solidaridad, el cariño, la responsabilidad, como cualquier persona.Como sociedad necesitamos que no haya ningún violador, asesino, abusador, pederasta, maltratador ni parásito social. Los necesitamos íntegros,responsables, colaboradores, amables, respetuosos, solidarios, amorosos y sin penedependencia. Necesitamos aprender a vivir y no a vencer, a construir y no destruir, a ser veraces, auténticos y confiables.

Por ello, les convocamos a querernos mucho, a aliarnos como ciudadanas y ciudadanos, porque somos muchas, muchísimas personas, que deseamos vivir bien y sin violencias ni sufrimientos. Y con mucho placer, gozo y amor. Felices. Eso es Salud Social.

Dra. Sandra Peniche Quintal

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